El PSOE anuncia hoy, a través de su coordinador de programa, Jesús Caldera, que cerrará todas las centrales nucleares cuando finalicen su vida útil. Asimismo, promete que para 2020 al menos el 40% de la electricidad que se produzca y consuma en España proceda de energías renovables.

Visto así suena bonito. Quizá el señor Caldera no suele leer con detenimiento su factura bimensual de suministro eléctrico.

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Endesa acompaña sus facturas de estadísticas y explicaciones sobre el origen de la electricidad que consumimos. Quizá muchos desconozcan que el grueso del consumo eléctrico procede de la energía nuclear y el carbón. El resto es pecata minuta. La hidroeléctrica está limitada, ya que no puede haber más ríos que los actuales; la eólica y solar está limitada a la aleatoriedad meteorológica. Quizá Caldera pretende comprar electricidad a Francia y Marruecos. Lo comido por lo servido.

La aversión a las centrales nucleares no vive sus mejores años. Ya no estamos en los 70. El cambio climático es una realidad y el miedo a un nuevo Chernóbil carece de fundamento cuando los controles son los adecuados y el dinero invertido es el necesario. No seremos nosotros quienes defendamos a capa y espada la energía nuclear, pero debe imponerse la reflexión y el sentido común. Las centrales térmicas producen muchísima más contaminación y radiación que las nucleares. Incluso han surgido movimientos ecologistas que defienden la energía nuclear, como Ecologistas APEN.

La idea del PSOE me parece magnífica, pero mientras no explique mejor su programa, esto huele a electoralismo barato.