Menos mal que están los Obispos para echarnos un cable. Sólo les ha faltado explicar lo de las papeletas de colores y a qué urna va cada una. Entre paréntesis mis comentarios:

  • Si bien es verdad que los católicos pueden apoyar partidos diferentes y militar en ellos, también es cierto que no todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana,… (acabáramos)


  • No se debe confundir la condición de aconfesionalidad o laicidad del Estado con la desvinculación moral y la exención de obligaciones morales objetivas. Al decir esto no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral católica. Pero sí que se atengan al denominador común de la moral fundada en la recta razón y en la experiencia histórica de cada pueblo… (ya puestos yo lo uniría todo en “moral histórica” y de paso restauraba el derecho de pernada)


  • …a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento. público otras formas de unión que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter peculiar y su insustituible función social”. La legislación debe proteger al matrimonio, empezando por reconocerlo en su ser propio y específico. (tan específico como retrógrado)


  • …así como el programa de la nueva asignatura, de carácter obligatorio, denominada “Educación para la ciudadanía” (n.18), que lesiona el derecho de los padres – y de la escuela en colaboración con ellos – a formar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones religiosas y morales. (Vaya, parece que “Educación para la Ciudadanía” no les parece tan objetiva ni basada en la experiencia histórica del pueblo)

¿Por qué cuándo oigo a los obispos hablar de política siento escalofríos?

Anuncios