• Los micrófonos que Zapatero y Rajoy tienen en sus corbatas permanecen desconectados durante los tiempos muertos, para evitar accidentes como el de Gabilondo. Aún así al terminar el debate permanecen más callados que Harpo Marx.
  • Zapatero citó a Javier Bardem con naturalidad pasmosa, ganando el reto de el Follonero de Buenafuente y consiguiendo su voto. La medios de la derecha considera esta anécdota una burla de Zapatero a la seriedad que necesita el debate. La izquerda lo califica de hábil pizca de buen humor.
  • Se nos hace realmente extraño escuchar a Rajoy hablando de otra cosa que no sea ETA. Vivan los problemas reales de la sociedad, aunque sean con cuatro años de retraso.
  • La prensa digital de Losantos y de Ignacio Escolar no levanta el vuelo a una hora de la finalización del debate. Lástima, chicos. Hay que prever más holgura en los servidores.
  • Demencial Rajoy insistiendo en dar la evolución del paro en cifras absolutas cuando lo normal es manejar tasas de porcentaje. De esta manera ignora el descenso real del paro.
  • Zapatero entra estúpidamente al trapo y hace guiños al 11-M y al Prestige. Era el momento de demostrar el famoso talante. Rajoy no tiene nada que perder y quiere morir matando.
  • En el próximo debate Rajoy tiene dos defectos que corregir: No hacer despedidas cursis hablando de una pobre infeliz niña española y no mover los ojos como Marujita Díaz.
  • Al mostrar Zapatero a Rajoy un bonobús, éste ha contestado con un “¿Eso qué es?”.
  • Hay un bloque entero para hablar de futuro y medio ambiente y nadie habla del primo de Rajoy. Qué desilusión.
  • Buenas noches y buena suerte, la despedida de Zapatero, es la frase con la que solía despedirse Edward R. Murrow, padre del periodismo televisivo. Llevada al cine con el mismo título de la mano de George Cloney. Con esta pamplina Zapatero se lleva de calle a los cinéfilos y friquis del patio, que no son pocos votos.
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