La señalización y los carteles de información general de carácter fijo y los documentos de oferta de servicios para las personas usuarias y consumidoras de los establecimientos abiertos al público deben estar redactados, al menos, en catalán. Esta norma no se aplica a las marcas, los nombres comerciales y los rótulos amparados por la legislación de la propiedad industrial.

Apartado 3 del artículo 32 de Ley 1/1998, de 7 de enero, de Política Lingüística Catalana. No guarda relación con el Estatuto Catalán. El Partido Popular ha tenido diez años para enfrentarse a esta ley. Incluso ha pasado por el Tribunal Superior de Justicia. A qué viene ahora sacarla en un debate electoral, como si Zapatero la hubiera escrito. Como él dijo, fue llevada a cabo en los años del catalán en la intimidad.

Vaya por delante que se trata de ley intervencionista y condenable, que impone aquello que debiera pertenecer a la libertad individual. En Magaluf, Mallorca, todos los carteles están en inglés y el español que veranea allí bien que se aguanta. Allá cada comerciante con su política de cartelitos.

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