Todo pasa y todo llega. Se acabaron los yonodije de Elorriaga y los debates televisivos repletos de powerpoints adulterados. Echaré de menos el España se rompe y Zapatero terrorista, que hasta le había cogido el gusto. Aunque no es un discurso al que haya renunciado Losantos, quien ya esta mañana vomitó su correspondiente sarta de improperios. Como ya todos los medios han alzado su voz al viento, repararemos en aquello de lo que menos se ha hablado.

  • Conclusión 1: el que no se consuela es por que no quiere.
  • Conclusión 2: España es de izquierdas. Es pura estadística lógica. La clase media es la predominante y se identifica con el rollete progre. Si vas andando por la calle, sólo una de cada cuatro personas que te cruzas ha votado a un partido de derechas. Las otras dos han votado a alguna izquierda y la que resta se ha quedado en casa. Siempre se nos olvida que la abstención también es una opción política. Con una participación del 75%, en la práctica irrebasable, el PP lo tiene crudo para volver a la Moncloa en la próxima década. Deberá cambiar su discurso. O que un cataclismo hunda al PSOE, como en los tiempos de Roldán.
  • ¿Por qué debe de dimitir Rajoy? ¿Quién es Pedro J. para decidir el camino de los liberales españolistas? Allá ellos con sus reformas. Aznar perdió dos elecciones y continuó en la vereda. Para echar a alguien, que echen a Javier Arenas, que ha perdido tres veces las elecciones en Andalucía.
  • ¿Qué harán con los excedentes de camisetas de la web ADIOZ que tanto anunciaban en la Cope?
  • ¿Qué harán en la web YOROMPO con todas las direcciones email de los que pretendían romper con Zapatero? ¿Las reciclarán para spam?
  • El gran derrotadísimo de la noche electoral no ha sido PP, ni IU ni ERC. El mayor cataclismo, del que nadie ha hablado, ha ocurrido en la Coalición Andalucista. Julián Álvarez ha perdido los cinco escaños que disfrutaba esta corporación en el Parlamento Andaluz gracias a su ridícula campaña del YOVOY, de la que hemos hablado hasta la saciedad en este blog. Amigo andalucista, si has llegado hasta este artículo buscando tus siglas o nombre en Google, ya sabes que no hay que volver a contar con aquel ingenionso técnico en comunicación que contratásteis.
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