La actualidad política es aburridísima. Los amantes de la metapolítica lo tienen crudo. Las mañanas de la Cope son monográficos sobre la ineptitud de Rajoy ante el cataclismo popular. Zapatero no existe. Los socialistas maquinan la compilación total y definitiva a cuatro años de pseudocódigo liviano, mientras silban y miran hacia el lado contrario al paro y la crisis. IU vende sus terrenos y hasta Ibarretxe se queda sin referendum. ¿Pero qué mierda de pasión política es esta? La crisis no conmueve. Ya tuvimos bastante con el pico de 33% de paro en 1992, la terrible sequía de 1980 y el aceite de colza. No me vengan ahora con los temibles girasoles ucranianos. Para coger un disgusto ya me basta con oir cantar a Esther de OT. Queremos guerra dialéctica entre neoliberales y progres. Queremos que Bono agudice el ingenio y mande acallar los gritos de la bancada popular. Pero sobre todo queremos que la mano negra popular dé la cara y haga oposición. Queremos el DNI de ese misterioso fantasma que deambula por los corredores de Génova y ha expulsado del cuerpo a Cascos, Aznar, Rato, Zaplana y Acebes. El PP duerme con su enemigo y ni lo huele ¿Rajoy? Nada, ese ni se entera. Para mí que es un holograma. Los socialistas siempre tuvieron a guerristas y renovadores. Al menos aquellos enemigos se conocían las caras.