Una amable chica me suelta un ejemplar gratuíto de ADN mientras me zumbo la tostada. Veo un gordo iracundo, detenido, luciendo un polo del cocodrilo que le cae como mil pares de ostias. La noticia se supone que es la detención del “Thierry”, actual jefe de ETA, que ha encontrado el ocaso en Burdeos, como Goya. Sin embargo todo el mundo se fija en la muñeca pixelada del tipo. Surgen apuestas a pares. ¿Se trata de ocultar la marca de las esposas, para que ETA no conozca los secretos de la policía francesa? ¿Será una censura del buen gusto, ante tan grotesco espectáculo de manita hinchada de cerdo hecha puré por el metal?

A lo largo del día varios foros de curiosos (la prensa no había tenido la osadía de aclararlo) han indagado el origen de dicho pixelado. Al parecer la legislación francesa prohíbe a cualquier medio difundir las imágenes de un detenido con esposas antes de ser juzgado. El País lo aclara en un artículo bien entrada la tarde.

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