Me negué, pese a ir contracorriente, a pagar en dinero negro las cantidades indecentes que se pedían con toda la naturalidad del mundo y resulté antipática a fuerza de afear a los vendedores el precio que pedían por inmuebles que no valían ni la mitad. Hoy contemplo lo que pasa y no me sorprende, lo que me ha extrañado es que todos dejaran que se hiciera la bola, burbuja o pelotazo tan grande.

Los lectores de elpais.com cuentan su experiencia en estos tiempos finales (¿?) de la burbuja inmobiliaria. Busquen y seguro que encuentran alguno con el que identificarse, yo ya he resaltado el mío.

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