julio 2008


Espantados nos hemos quedado con la noticia que aparecía ayer en la portada de todos los periódicos. Dos niñas gitanas mueren ahogadas en una playa de Nápoles mientras los bañistas siguen su día de playa como si nada.

A falta de noticias fresca en plena época estival, buenas son las conmociones internacionales. Más si suceden en una playa. ¿La tragedia es la muerte o la indiferencia? Lo primero es un hecho palpable y tremendo, pero no deja de ser un accidente. Las dos adolescentes se dieron voluntariamente un baño en una zona peligrosa. Muchos bañistas mueren diariamente a lo largo y ancho del mundo sin que la noticia sobrepase las fronteras de la prensa local. Pero, amigo, ay, que son dos gitanas, y en plena Italia ¿Las habrá ahogado el mismísimo Berlusconi con sus manos?

Recordemos el caso parecido sucedido en Zahara de los Atunes, en Cádiz, hace varios años. El fotógrafo premio Pulitzer Javier Bauluz realizó la siguiente fotografía a un inmigrante ahogado durante el naufragio de una patera:

El mismo horror, pero en ángulo opuesto. El periodista Arcadi Espada puso a parir al fotógrafo por una supuesta manipulación. Digamos que el contexto real de la escena fue retocada por Bauluz para recoger lo que le interesaba y resaltar la indiferencia de la pareja bañista. Al parecer los españoles somos igual de cabrones que los italianos, solo que nos va la marcha con los moros más que con los gitanos.

El Consejo de la Información de Cataluña le dio para el pelo a Espada. De la foto nunca más se supo. La Vanguardia sacó una infografía sobre la toma de dicha foto. La verdad es que da mucho que pensar, por muy profesional que sea Javier Bauluz:

A la izquierda un plano general de la playa, con la policía acordonando la zona antes de que el juez levantara el cadáver. A la derecha un esquema de cómo se tomó la foto. La pareja está muy alejada, sin embargo parece que toman el sol al lado del muerto. Idéntico al caso italiano. ¿Han visto hoy alguna fotografía de la playa napolitana, aparte de la que todos los periódicos muestran? Las medias verdades también son tragedias.

El mundo no ha sido amable con el neoliberalismo, esa caja de sorpresas de las ideas que se basa en la noción fundamentalista de que los mercados se corrigen a sí mismos, asignan los recursos con eficiencia y sirven bien al interés público. Este fundamentalismo del mercado estuvo detrás del thatcherismo, la reaganomía y el denominado “consenso de Washington”, todos ellos a favor de la privatización, de la liberalización y de los bancos centrales independientes y preocupados exclusivamente por la inflación.
Durante un cuarto de siglo, los países en vías de desarrollo han estado en pugna, y está claro quiénes son los perdedores: aquellos que siguieron políticas neoliberales no sólo han perdido la lotería del crecimiento, sino que cuando esos países crecían, los beneficios iban a parar desproporcionadamente a las clases más altas.
Aunque los neoliberales no quieren admitirlo, su ideología también ha fracasado en otra prueba. Nadie puede afirmar que los mercados financieros hicieran un trabajo estelar en la asignación de recursos a finales de la década de 1990, cuando un 97% de las inversiones en fibra óptica necesitaron años para ver la luz. Pero al menos ese error tuvo una ventaja inesperada: con la bajada de los costes de la comunicación, India y China se integraron más en la economía mundial.
Pero es difícil ver muchas ventajas en la enorme e inadecuada asignación de recursos al sector de la vivienda. Las casas construidas recientemente para familias que no podían pagarlas se están deteriorando a medida que millones de estas familias se ven obligadas a dejar su hogar y sólo quedan en pie las fachadas. En algunas comunidades el Gobierno ha tomado por fin cartas en el asunto y está retirando los restos. En otras, la destrucción se extiende. De modo que incluso aquellos que han sido ciudadanos modelo, endeudándose con prudencia y manteniendo sus casas, descubren ahora que los mercados han hecho que disminuya el valor de su vivienda más allá de las peores pesadillas.

Artículo de El País.

Esto es lo que ocurre cuando caminas tan tranquilo por un polígono industrial en busca del ladrillo perdido y miras hacia arriba demasiado. Más que una suerte de anuncios coincidentes parece un requisito de ingreso en el club. Pase usted por el quirófano, plánchese las patas de gallo y luego vuelva para cepillarse a mi señora. Cuando lo cuento nos echamos unas risas y va uno y dice que el cartel es viejo y que el club ya lo han cerrado. Atrasado que voy, oyes.

Imagina que quieres traducir un texto a chino para ponerle título a un restaurante chino… ¿te darías cuenta si te pasara algo similar?

Visto en No puedo creer

De estas veces que nadie se explica cómo un universo tan venerado por el metafriquismo no ha sido llevado antes al cine para ganar unas pelas. Quizá porque se nos antoja imposible de materializar, como ocurriera en tiempos con Tolkien. Un director desconocido se adelanta a Guillermo De Toro, quien lleva años preparando En las montañas de la locura.

…y cómprame el nuevo mando para la Wii.


Photoshop como arma de destrucción masiva. La noticia de las pruebas de lanzamiento de los misiles iraníes ha acaparado hoy las primeras páginas de los diarios, así como la imagen de cuatro cohetes al ser disparados al cielo. Desafortunadamente, esta foto contiene un misil de más, un hecho que no se había detectado antes de que la imagen apareciera en diarios como Los Angeles Times, The Chicago Tribune, en páginas web como BBC News, Yahoo! News, NYTimes.com y en España todos los diarios grandes, incluyendo El País.

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