Carlos Herrera: En función a las palabras de Bernat Soria, cuando ha dicho “tu cuerpo es tuyo”, esto es muy socialista, siendo así,digo yo que podré utilizar el cinturón de seguridad, ya que mi cuerpo es mío, como yo quiera. Digo yo.
Alfredo Pérez Rubalcaba: Pues no.
-Pues dígaselo al ministro.
-Si no utiliza usted el cinturón de seguridad se arriesga a que un guardia civil le ponga una multa. Y, además, creo que está muy bien.
-¿Pero no es mío mi cuerpo? Eso dice el ministro Soria.
-Me lo va usted a decir si es suyo o no.
-Entonces elijo yo, ¿no?
-Pero cuando conduce va en una actividad que realizan unos por un carril y otros por otro. Si usted comete irregularidades le puede ir mal a usted, pero no le digo nada al de enfrente.
-Pero la del cinturón sólo me afecta a mí.
-Pues la del cinturón, fíjese, igual resulta que se mata usted, o que se queda usted herido, y entonces la seguridad pública paga sus irresponsabilidades.
-Claro.

Que sepamos, no llevar puesto el cinturón es, más que un derecho, un desafío frontal al sentido común humano. Y compararlo con la eutanasia voluntaria un meticuloso ejercicio de demagogia. Quizá el no usar el cinturón pueda llevarle a uno a verse en la más absoluta de las miserias físicas y entonces sí que pedirá la eutanasia. Al no usar el cinturón, una falsa seguridad nos pueda llevar a dejar a nuestro hijos huérfanos, a aplastar con nuestro cuerpo a otros ocupantes, a tener que hacer uso de servicios de urgencia que otros más prudentes también necesiten. Muy feo, Carlos. Muy feo.