Dijo John Lennon: “¿Te imaginas que se declarara una guerra y no fuera nadie?”. Y después, a finales de 1969, con los Estados Unidos metidos hasta las tripas en el asunto de Vietnam, realizó una campaña basada en anuncios en periódicos y carteles en vallas publicitarias en donde se leía “La guerra ha terminado (si tu quieres)”. ¿Os imagináis que Telecinco pagara 300.000 euros a Julián Muñoz por una o dos entrevistas y no las viera nadie? ¿No nos damos cuenta de que la telebasura ha terminado (si nosotros queremos)?

Podemos hacerlo, estoy convencido. Sé que muchos pensaréis que es imposible, que por supuesto que vosotros no vais a ver la vileza de programa que Ana Rosa Quintana tiene pensado perpetrar con el ex-alcalde de Marbella pero que no hay forma de impedir que ese programa sea un bombazo de audiencia que llene de escombros todas las cadenas que se encuentran en un radio de dos o tres botones del mando a distancia. Y sin embargo estoy convencido de que podemos conseguir que ese programa fracase estrepitosamente. Será la euforia de estos días, será el subidón de saber que vivimos fechas que figurarán en los libros de texto, pero me resisto a creer que a la audiencia televisiva, absolutamente harta de que la tomen por imbécil, no le apetezca pasar a la Historia el próximo fin de semana.

No será fácil, pero podremos si lo intentamos entre todos, si divulgamos esta idea en blogs, entre los amigos, en el trabajo, en los foros que frecuentamos. Se trata de convertir el retorno de Julián Muñoz en un símbolo de lo que nos tiene asqueados, de empezar a ser espectadores activos y no limitarnos a ver obedientemente lo que nos mandan, de protagonizar por fin los titulares de los periódicos. Hay que ir de puerta en puerta, enviarlo en SMSs, comentarlo en las aulas y los supermercados. “No veas la entrevista a Julián Muñoz”. Así de sencillo. La guerra ha terminado (si queremos). Podemos hacerlo. Estoy convencido. Sí, podemos.

Gracias a 625 Ranas

Anuncios