Acabo de escuchar el programa de Julia Otero en Onda Cero, hoy centrado en el tema del maltrato a las mujeres, como no podía ser de otra manera tal día como hoy. En el último minuto ha salido a micrófonos la ex juez decana de Barcelona y actual magistrada María Sanahuja. Esta señora se ha hecho famosa en los medios por advertir de un posible abuso de denuncias de violencia doméstica por parte de mujeres que pretenden por esta vía ganar terreno en los casos de divorcio.

Atónito me he quedado cuando Julia Otero y Pilar Rahola han denostado muy educadamente la opinión de la magistrada, que por cierto no hacía más que sembrar grandes verdades como puños sin menospreciar en absoluto al colectivo de maltratadas. ¿Se puede sostener por sí mismo el espíritu de una ley que antepone la vía penal a cualquier otra solución? ¿Existe alguna otra parte del mundo, a excepción de Irán o China, donde el simple testimonio de una mujer te puede llevar a abandonar tu ciudad, tu domicilio o ir a la carcel sin una investigación previa? ¿Sin tener en cuenta cualquier otra vía que esclarezca los hechos? Estamos matando a muchas mujeres, pero también enterrando en vida a muchos hombres.

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