2 de enero: He recibido una oferta para escribir y dirigir una película en Barcelona. Tengo que ser precavido. España es soleada y a mí me salen pecas fácilmente. Tampoco es que paguen muy bien, pero mi agente me ha conseguido un décimo de cada 1 por ciento de cualquier cosa que saque la película si se consiguen más de 400 millones de dólares después de recuperar la inversión.

No tengo ninguna idea para Barcelona salvo que funcione allí la historia de dos judíos de Nueva Jersey que lanzan una empresa de embalsamamientos por correo.

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10 de agosto: He dirigido a Javier en una escena emotiva. He tenido que leer yo sus frases para que supiese cómo decirlas. Si me imita, bien; pero en el momento en que intenta su propia interpretación, se pierde. Entonces solloza y se pregunta cómo sobrevivirá cuando ya no le dirija. Intento explicarle con educación, pero con firmeza que debe hacerlo lo mejor que pueda sin mí y que debe intentar recordar mis consejos. Sé que le he animado, porque según salía de su caravana, él y sus amigos se estaban descojonando.

Extracto del diario de rodaje de “Vicky Cristina Barcelona” elaborado por, evidentemente, Woody Allen. Para leerlo completo hay que pasarse por Blog de Cine.

¿Se imaginan el revuelo que se formaría por estos lares si se anunciara la semana que viene una película crítica sobre la figura de Zapatero titulada “Z”?  Pues resulta que, al otro lado del Atlántico Oliver Stone ya ha presentado “W”, la pseudobiografía de George W. Bush.

El primer problema para que éso se diese aquí es que tendríamos que encontrar un director de cine de tendencias derechiles… y ahora no se me ocurre ninguno (salvo el de “GAL” y “Lobo”, claro). ¿Alguna idea?